Cuando era joven y vivía en Madrid, la vida me enseñó que no hay que dejarse engañar por las apariencias. Porque cuando una se confía, los buitres que merodean se lanzan en picado a devorar cuanto puedan. ¡NO!, hay que ser espabilada e ir con cierta prudencia.
Ya sabréis por qué digo esto.
Estoy segura que estas palabras no tienen nada de especial, y por lo tanto nadie tiene por qué sentirse inclinado a hacer algún comentario. Sin embargo, tengo la esperanza de que más adelante, cuando mis palabras empiecen a conducir a mis lectores por senderos personales, aparecerán curiosos que querrán saber más.
¡¡¡ESPERO SABER DÁRSELO!!!.
4 comentarios:
Soledad: bien, ya tenemos algo en común, el nombre y la atracción por ella.
Parece interesante lo que propones. Trataré de seguirte siempre que puedas.
Ánimo y suerte.
Espero que pronto nos introduzcas en ese universo tuyo.
Cada uno de nosotros encierra misterios apasionantes.
Es bonito saber descubrirlos y compartirlos.
Síii, ésa es una gran verdad y lo digo por experiencia. A mí también me tocó cruzarme algún que otro buitre. Tienes toda la razón del mundo.
Un saludito.
¡Soledad!, Simón, Esther:
¡Gracias, gracias! Es muy importante para mí saber que hay alguien ahí que lee mis palabras. Me gustaría transmitiros parte de lo que llevo dentro, sólo eso, y que entre todos podamos formar algo bonito.
Un abrazo.
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