sábado, 17 de noviembre de 2007

DOLOR








Dolor como entidad propia; dolor con personalidad propia.
Dolor que te invade, que se apodera de tí hasta casi hacerte desaparecer. Ese dolor físico que a veces adquiere dimensiones de insoportable. Un dolor que parece nacer en cada célula, en cada terminación nerviosa. Que te recorre desde la cabeza hasta los dedos de los pies y de las manos.
Dolor que te aisla del resto del mundo y te encierra en ese pozo sin fondo que crea en torno a tí. Dolor como abrazo, como vértigo, como silencio -aunque tengas ganas de gritar-. Dolor que sólo huele a dolor, que sólo sabe a dolor. Dolor de día, dolor de noche.
DOLOR, DOLOR, DOLOR.
¡Qué gran misterio el dolor!
¿Por qué se crece tanto en medio del dolor? ¿Por qué se hace uno más fuerte con el dolor? ¿Por qué otorga sabiduría el dolor?