
Detrás del humo de mi cigarrillo hay otro mundo; un universo diferente a éste, pero que es real y existe y vive a la par que el nuestro, en otra dimensión.
Es como el mundo que hay al otro lado del velo de los sueños, un universo en el que seres informes vagan con total normalidad entre las imposibles formas que lo configuran. Un lugar, un espacio simultáneo, en el que, a veces, algún humano logra penetrar. Ignoro mediante qué mecanismos se consigue, pero más de uno hemos conseguido ir y volver aquí de nuevo.
A través de la cortina de humo del cigarro se adivinan sus formas transparentes, que nos invitan a atravesar la línea divisoria.
Cuando duermes y sueñas, la parte inconsciente de la mente te conduce, te guía, y atraviesas el umbral. Pero, ¿qué extraña fuerza nos dirige cuando estamos despiertos, fumando, y abandonamos este mundo para entrar en el nebuloso universo paralelo que se agita tras el humo? No lo sé. Pero ocurre.
Alicia atravesó el espejo. Freud penetró el subconsciente gris de nuestro cerebro. Drácula traspasó la muerte. Warhol se introdujo en la alucinación psicodélica. Muchos motores a reacción atraviesan la velocidad del sonido. Se franquean muchas fronteras invisibles, imposibles.
Yo, deshago la distancia que separa este mundo nuestro del que hay al otro lado del humo de mi cigarrillo.
Es como el mundo que hay al otro lado del velo de los sueños, un universo en el que seres informes vagan con total normalidad entre las imposibles formas que lo configuran. Un lugar, un espacio simultáneo, en el que, a veces, algún humano logra penetrar. Ignoro mediante qué mecanismos se consigue, pero más de uno hemos conseguido ir y volver aquí de nuevo.
A través de la cortina de humo del cigarro se adivinan sus formas transparentes, que nos invitan a atravesar la línea divisoria.
Cuando duermes y sueñas, la parte inconsciente de la mente te conduce, te guía, y atraviesas el umbral. Pero, ¿qué extraña fuerza nos dirige cuando estamos despiertos, fumando, y abandonamos este mundo para entrar en el nebuloso universo paralelo que se agita tras el humo? No lo sé. Pero ocurre.
Alicia atravesó el espejo. Freud penetró el subconsciente gris de nuestro cerebro. Drácula traspasó la muerte. Warhol se introdujo en la alucinación psicodélica. Muchos motores a reacción atraviesan la velocidad del sonido. Se franquean muchas fronteras invisibles, imposibles.
Yo, deshago la distancia que separa este mundo nuestro del que hay al otro lado del humo de mi cigarrillo.
SOLEDAD

