¡¡¡Ahhhhh, cuánto tiempo sin aparecer por aquí!
Pero no os había olvidado, invisibles y queridos amigos míos. Lo que ocurre es que he pasado un tiempo sumergida en ese estado ideal de la semiinconsciencia, donde todo parece confundirse: realidad, sueños, ficción... ¿Vosotros no os pasáis nunca por allí? Pues os lo recomiendo encarecidamente.
Llegar es muy fácil: basta querer. Después, sólo hay que fabricarse el escenario ideal. Una vez puede ser un paisaje onírico e irreal, fantasmagórico e inquietante. Otra vez, quizás sirva una plácida, soleada y solitaria -por supuesto- playa, en la que el murmullo del mar nos haga creer que oimos las voces de las mismas sirenas que encantaron a Ulises. ¡Hay tantas posibilidades!
Hoy quisiera tan sólo dejaros con esa idea: con la de buscar ese estado ideal.
Pero ¡¡¡CUIDADO!!!, que no estoy hablando de nada producido por productos químicos, ¿queda claro? ¡¡¡NOOOOOO!!! Se trata de que cultivéis esa parte del cerebro que habitualmente tenemos dormida e inactiva, hasta que aprendáis a entrar y salir de ahí sin que vuestro ritmo de vida cambie en absoluto, sin quenadie se dé cuenta de que "no estáis" aunque sigan viéndoos.
SED SIEMPRE MUY FELICES, Y MIRAD A SELENE, NUESTRA AMIGA.
Besos.
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