lunes, 24 de septiembre de 2007

REFLEXIÓN

Cuando pienso en el pasado, en las experiencias que he vivido, siempre saco la misma conclusión: la vida te enseña a través de tus errores. Sólo cayendo puede uno levantarse.
Yo me he caído muchas veces, y me sigo cayendo, naturalmente, así que creo sinceramente que puedo decir que soy muy sabia. Por supuesto, no me refiero a esa sabiduría que se aprende en los libros -y que también es necesaria-, sino a esa otra sabuduría de la que estoy hablando.
En una ocasión alguien me dijo que cuando uno está curtido por la vida, es capaz de comprender a todos, porque de todos ha aprendido. Y según van pasando los años, le doy más la razón: ¡qué gran verdad!
Hubo momentos, etapas en mi vida, que puedo calificar de horribles, y que probablemente, si volviera a nacer, no repetiría; sin embargo, sin aquellas experiencias, ¿sabría hoy lo que sé?
Quiero que mis palabras nos ayuden a crecer un poco más, para que nuestra sabiduría se afiance en nosotros.
Un abrazo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy cierto lo que dices, Soledad. Yo también sé que se aprende equivocándose. Lo que pasa es que también se sufre, ¿no crees?

Soledad dijo...

¡¡¡Naturalmente que se sufre, Laura!!!, pero del sufrimiento también se aprende, ¿no crees?

Esther dijo...

Gran verdad aquí también. Estoy totalmente de acuerdo. No gusta tampoco el dolor, pero, es cierto que de todo se aprende. Yo creo que nunca dejamos de crecer y de menguar, y no me refiero al cambio físico de estatura. Es la evolución espiritual ¡importantísima! más que otra cosa, porque nos hace evolucionar como personas y aprender.

Saluditos.

Esther dijo...

La persona ,importantísima, porque al final, no queda lo que uno fue sino, cómo fue.

Más saluditos.

Soledad dijo...

¡Ay amiga, qué cierto es lo que dices!
Cómo somos es lo que cuenta, no lo que hemos tenido, ni cuánto. Y sin embargo, la tónica general hoy en día es valorar eso. La persona por sí misma parece no contar.
Un abrazo.