
Ha sonado la última campanada,
pero aún no sé si estoy muerta.
Han cerrado mis ojos y me han rezado una oración,
pero aún no sé si estoy muerta.
Me han envuelto en una sábana,
pero aún no sé si estoy muerta.
Les he visto llorar sobre mi cama,
pero no sé si estoy muerta.
He visto cuatro velas que lucían,
he oído responsos y mi nombre en medio de ellos,
pero aún no sé si estoy muerta.
He visto que me echaban tierra encima,
he oído que se íban,
pero aún no sé si estoy muerta.
He sentido frío, he oído que reían,
pero no sé si estoy muerta.
He querido levantarme y no he podido,
he intentado llamarles y la voz no me ha salido.
Pero no sé si estoy muerta.
Me han crecido margaritas,
han venido y me han dejado crisantemos,
y aún no sé si estoy muerta.
He visto salir el sol y el gran pandero de la luna,
he sentido que la lluvia me mojaba,
he notado calor cuando lo hacía,
he cantado a las estrellas;
y me he reído
porque todos creían que yo, estaba muerta.
SOLEDAD
2 comentarios:
¡Qué bello! Leí y me encantó :)
A veces el mundo se equivoca ¿cierto?
Realmente precioso :) Voy a hojear por ahí, de momento ví la foto de un arbolito que me encanta :)
Un saludito.
Esa poesía la escribí hace mucho tiempo, cuando en mi mente y en mi corazón bullían unas sensaciones muy fuertes y poderosas. Siguen ahí, pero han perdido protagonismo, par dar paso a otras.
De eso se trata, ¿no?: de evolucionar.
Y bueno, de momento no hay mucho más que esas fotitos, Esther. Dame tiempo, e iré enriqueciendo este espacio en la medida de mis pobres posibilidades. Pero contando con amigas como tú, me resultará más fácil.
Un abrazo.
Publicar un comentario